La exposición nace del encuentro entre el cuerpo, el paisaje y la palabra. En el territorio de Villanúa, en el valle pirenaico del río Aragón, la experiencia de caminar, observar y escuchar se convierte en materia artística.
A través de la poesía, la imagen y el sonido, la montaña deja de ser fondo para revelarse como presencia activa: un espacio que habla, que respira y que acompaña. Los poemas surgen del contacto con el entorno, de la intuición y de la escucha atenta. A su alrededor, los sonidos del paisaje -el viento, la fauna, los ritmos invisibles del territorio- y las imágenes recogidas en el recorrido construyen una obra común.
ejercicios de acercamiento al detenimiento de la objetualidad
